Lo que inicialmente parecía un espejismo, una racha de victorias encadenadas en el primer tramo de la competición, con más ganas que argumentos sólidos, con el paso de las jornadas la cosa no parece tan fortuita o azarosa. Es más, se evidencia que estamos ante un equipo con expectativas reales para ir a por todas, mirando de tú a tú a rivales de contrastada entidad y trayectoria, con prestigio internacional y plagados de estrellas futbolísticas internacionales.
La hinchada atlética, los colchoneros, los eternos perdedores, no paran de frotarse los ojos, llenos de ilusión por revivir aquella histórica y gloriosa temporada 1995-1996, en la que se alzaron con el doblete de liga y copa españolas. Es más, la cosa promete aún mayores logros, liderando en solitario, y con autoridad, la competición nacional y plantados brillantemente, y por mérito propio, en las semifinales europeas.
¿A qué se debe este fenómeno totalmente extraordinario y contrario a toda lógica? ¿Qué diantres está pasando en el fútbol español y europeo con el lío que está armando el Atlético de Madrid? Cualquier explicación es aventurada e igualmente válida, o no. Lo que parece indiscutible es la confluencia de varios hechos en esta revolución futbolística: