
Juan Fco. Martín.
Me siento afortunado. Tengo trabajo, que ya es difícil en España, me encanta lo que hago, la empresa y la gente con la que estoy.
Esto no significa que todos los días son buenos o exentos de complicaciones, al contrario, las dificultades son frecuentes y no siempre los resultados los esperados. Tampoco la disposición personal cotidiana es la mejor y surgen chispas en los momentos de tensión. Se trabaja con intensidad y, con frecuencia, bajo presión. Y, por supuesto, como ocurre con el 95% de asalariados, posiblemente el sueldo podría ser mejor.
¿A qué se debe entonces la rotunda afirmación inicial? Destaco dos factores: motivación y personas.