Juan Fco. Martín.
De una forma u otra, todos hemos vivido experiencias que han
supuesto un hito en nuestras vidas. No hace mucho, circunstancias de carácter
personal me exigieron tomar decisiones de gran calado, con traslado de residencia, profundos
cambios laborales y, en definitiva, un vuelco radical en mi vida.
Realmente, tomar la decisión no fue difícil, dada la
responsabilidad que exigía la situación. Esto no quita que, como a cualquiera,
la incertidumbre, la pérdida de la seguridad o del confort de lo conocido,
genere desazón e interrogantes sin respuesta. Y en eso estamos, intentando gestionar
la adaptación a la nueva realidad, aún incierta.
También en la empresa se dan situaciones análogas ante los cambios, ya sea por temor a la pérdida del statu quo o al desconocimiento
de lo que hay más allá de la zona de confort. Sin embargo, la dinámica empresarial, como la vida, es un
continuo devenir, aún más acelerado en los tiempos actuales, exigiéndonos
decisiones sobre la marcha, no siempre fáciles y sin garantías en los resultados.