Juan Fco. Martín.
En ocasiones, probablemente más de lo que nos pensamos, nos abstraemos inconscientemente de lo que estamos haciendo o de las conversaciones que estamos manteniendo. Estamos en un grupo o hablando con alguien y, de pronto, nos damos cuenta (o ni eso) de que hemos perdido el hilo de la conversación.
Lo mismo sucede cuando, durante una conversación, interrumpimos a nuestro interlocutor sin dejar que termine su argumento, dando por hecho que sabemos lo que va a decir o, peor aún, sin importarnos porque ya hemos desconectado y queremos exponer nuestro razonamiento.
Nuestra conversación interior irrumpe sin previo aviso y cortocircuita el hilo de nuestros pensamientos sin siquiera advertirlo. Puede deberse a múltiples motivos, no siempre conocidos por nosotros mismos, tanto positivos como negativos asociados a las emociones: preocupaciones, obsesiones, traumas, ilusiones, expectativas, miedos, alegrías..
