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martes, 17 de febrero de 2015

¿Me lo repite, por favor?

Juan Fco. Martín.

Posiblemente, si preguntásemos quién es el portero más famoso del país, seguramente no sería Iker, sino Emilio. ¿De qué equipo? Pues el de aquella loca comunidad de vecinos que tan buenos ratos nos hizo pasar frente al televisor, con sus magistrales y absurdas peripecias, arrancándonos carcajadas sin tregua. Como denominador común de las juntas, las conversaciones paralelas de temas tan dispares como peregrinos, lo mismo que discusiones sin sentido, fruto de confusiones y malentendidos, además de agendas ocultas totalmente ajenas al orden del día.

Lo mismo que aquella dorada época del cine español, con el gran Berlanga al frente y sus hilarantes historias, donde los personajes urdían las tramas más disparatadas en un continuo devenir de despropósitos, casi siempre alrededor de la picaresca y del “¿qué hay de lo mío?”

Precisamente la semana pasada

lunes, 10 de marzo de 2014

Say what?


Transitar por travesías de montaña ofrece extraordinarios paisajes, que se ven completamente diferentes en función del sentido de la marcha, ascendente o descendente. Mientras que al subir vemos la cima o el puerto que la corona y el cielo, bajar ofrece una panorámica que se extiende hasta el fondo del valle y más allá. También si nos situamos al pie o en la azotea de un edificio alto las vistas son radicalmente diferentes, a pesar de tratarse de un mismo lugar.

Un único hecho puede tener significados radicalmente distintos en función de la “óptica” desde la que se ve. Por poner un ejemplo básico, las diferencias entre jueces en competiciones deportivas o en concursos. Se trata de diferencias debidas a la apreciación personal, a pesar de compartir los mismos criterios de valoración.


lunes, 18 de noviembre de 2013

Misericordina para la empresa.


Juan Fco. Martín.

Me confieso, siempre me han gustado las iglesias. En ellas se respira tranquilidad y, sobre todo, arte y cultura. Me gusta recrearme en la arquitectura, las tallas, las vidrieras multicolor, los cuadros, altares y demás ornamentos.

En estas estaba cuando me sorprendió un artilugio mecánico desplegándose desde la pared, resultando ser una pantalla donde empezaron a proyectarse diapositivas por un ordenador. Entre ellas, las letras de los cánticos para que los asistentes pudiesen participar en los mismos. Me pareció una fórmula genial para ahorrar costes en fotocopias y fomentar la participación con el valor añadido de la comodidad.


Me vuelvo a sorprender con la intervención del Papa Francisco el pasado domingo en la Plaza de San Pedro, ofreciendo misericordina, una poderosa medicina para el alma que se presenta en cajas de 59 píldoras. Los voluntarios empezaron a distribuir cajas, que contenían rosarios con instrucciones en cuatro idiomas, en lo que resultó ser una humorística y eficaz estrategia para fomentar este rezo.

Innovación, nuevas tecnologías y originales estrategias de marketing de alto impacto. Lección magistral y ejemplo a seguir por la empresa.

jueves, 7 de noviembre de 2013

Todos en Panda.

Juan Fco. Martín.

Hace ya unos cuantos años, cuatro amigos planificamos disfrutar un fin de semana aventurero. Como en aquél entonces ninguno tenía vehículo propio, alquilamos uno para la ocasión.

Se trataba del ya histórico Seat Panda que, a pesar de su valentía y voluntarismo, tenía sus limitaciones por el pequeño motor y nuestro peso. Entre bromas, se nos ocurrió impulsarlo moviéndonos simultáneamente hacia delante de forma rítmica. Y funcionó, o eso nos parecía. Cada vez que "empujábamos" desde nuestros asientos, teníamos la sensación de ganar un puñado de metros, por lo que mantuvimos el ritmo de forma acompasada en medio de risas y fiestas.

Aunque no siempre lo advirtamos, la esencia del trabajo en equipo se manifiesta en situaciones tan peregrinas como esta, teniendo ingredientes de base comunes a otras más complejas:

jueves, 24 de octubre de 2013

No sin mi móvil.

Juan Fco. Martín.


No hace tanto que, cuando alguien entraba en un ascensor, de forma casi automática, el primer gesto era consultar el reloj. Nunca me quedó claro si el desplazamiento vertical afectaba drásticamente a la hora o si la iluminación del cubículo producía reflejos y efectos especiales en la esfera del artilugio horario.

Lo cierto es que, este gesto compulsivo se mantiene, aunque sustituyendo al reloj por el teléfono móvil. No ya porque suene o avise de un mensaje nuevo, sino que parece esconder secretos que sólo pueden ser descifrados en el breve trayecto entre piso y piso.

Desde la aparición de las tecnologías de la información y comunicación, nuestras prácticas y canales de comunicación se están modificando a una velocidad vertiginosa. Primero el telégrafo, luego el teléfono y, de forma explosiva, el correo electrónico y la mensajería instantánea desde el ordenador. Pero, en los últimos 20 años y, aún con mayor rapidez, la telefonía móvil ha supuesto la auténtica revolución de la comunicación, dando un paso de gigante con los servicios de chat y las redes sociales desde el terminal.