De pequeño, el concurso estrella en
televisión era Un dos tres, responda otra
vez. Además de entretenido, también era muy pedagógico, con una primera
parte de preguntas que siempre empezaban con la entradilla Por 25 pesetas, diga… Una de esas preguntas bien podría haber sido enumerar
platos que pueden prepararse con huevos y papas. Por ejemplo, huevos
estrellados, tortilla española, papas fritas con huevos fritos, papas guisadas
con huevos duros… y así con todas las posibles combinaciones que se nos
ocurran.
Como vemos, con los mismos
ingredientes básicos, los resultados pueden ser muy diferentes. Es más, por
seguir con el ejemplo, ni siquiera será la misma tortilla con el doble de papas
que de huevos o viceversa. Todas las combinaciones son válidas, aunque sólo
idóneas si coinciden con nuestras preferencias en cada momento.
Algo similar sucede con el encaje de
nuestras capacidades