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martes, 30 de septiembre de 2014

¿Corazones o picas?


Hay series televisivas que siempre vienen muy a mano para pasar un rato desenfadado y divertido, como Frasier, Seinfeld, Aquí no hay quien viva o The Big Bang Theory. Pero también brindan una excelente oportunidad para reflexionar sobre la diversidad y complejidad del comportamiento humano. Por ejemplo, esta última, al tiempo que lleva al límite las extravagancias de los protagonistas, rindiendo un homenaje al universo friki, también representa una excelente oportunidad para caracterizar estereotipos de conducta presentes en la sociedad.

Hoy me gustaría dedicar estas líneas a los personajes de Sheldom y Penny.  Más allá de las evidentes diferencias estéticas (aunque siempre habrá preferencias para cada gusto), podríamos decir que ambos están en las antípodas en cuanto a su percepción y estrategias de interacción con el mundo que les rodea.

Sheldom es un brillante doctor en física, a la vanguardia de la investigación sobe la Teoría de Cuerdas, a la vez que también es una base de datos viviente de todo tipo de información. Su privilegiado cerebro da continuas muestras, con creces, de sus extraordinarios conocimientos y razonamientos sobre el funcionamiento de las cosas. Vive en un mundo psicológico y físico perfectamente ordenado, donde todo tiene sentido y explicación, siendo predecible y confortable. Basa sus decisiones en el análisis racional, sopesando pros y contras, seleccionando la mejor opción conforme a parámetros objetivos.

Por su parte, Penny, eterna aspirante a actriz, se gana la vida como camarera, sin aparentes perspectivas de mejora laboral o económica. Carece de inquietudes intelectuales, siempre anda corta de recursos, vive en medio del caos, sin orden alguno, tanto en su apartamento como en su vida, a golpe de improvisación y sin más horizonte que gestionar el día a día según se presente. Es impulsiva, pasional, arrastrada por su instinto y emociones, sin pararse en proyecciones de posibles pérdidas o ganancias.

Hasta aquí la lectura fácil de los hechos. Igualmente, cabe añadir que

lunes, 18 de noviembre de 2013

Misericordina para la empresa.


Juan Fco. Martín.

Me confieso, siempre me han gustado las iglesias. En ellas se respira tranquilidad y, sobre todo, arte y cultura. Me gusta recrearme en la arquitectura, las tallas, las vidrieras multicolor, los cuadros, altares y demás ornamentos.

En estas estaba cuando me sorprendió un artilugio mecánico desplegándose desde la pared, resultando ser una pantalla donde empezaron a proyectarse diapositivas por un ordenador. Entre ellas, las letras de los cánticos para que los asistentes pudiesen participar en los mismos. Me pareció una fórmula genial para ahorrar costes en fotocopias y fomentar la participación con el valor añadido de la comodidad.


Me vuelvo a sorprender con la intervención del Papa Francisco el pasado domingo en la Plaza de San Pedro, ofreciendo misericordina, una poderosa medicina para el alma que se presenta en cajas de 59 píldoras. Los voluntarios empezaron a distribuir cajas, que contenían rosarios con instrucciones en cuatro idiomas, en lo que resultó ser una humorística y eficaz estrategia para fomentar este rezo.

Innovación, nuevas tecnologías y originales estrategias de marketing de alto impacto. Lección magistral y ejemplo a seguir por la empresa.

jueves, 31 de octubre de 2013

Emprendedores no, gracias.



Juan Fco. Martín.
Svg Road Signs 8 Clip Art
El año pasado viví en mi propia familia la tristeza del cierre de un negocio, por causa de la maldita crisis que nos asola, iniciado apenas 10 meses antes con mucha ilusión, dedicación y esfuerzo.

Negocio para el que se habían solicitado diversas subvenciones y ayudas, previstas para apoyar al sostenimiento del mismo durante la etapa de arranque y estabilización. No salía de mi asombro cuando al interesarme por el asunto, escuchaba mes tras mes que no llegaban por falta de disponibilidad presupuestaria y que aún estaban por abonarse las solicitudes del año anterior.