Compartir

Mostrando entradas con la etiqueta clima laboral. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta clima laboral. Mostrar todas las entradas

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Nadando contra corriente.


Quizás uno de los descubrimientos literarios más divertidos que he disfrutado fue La conjura de los necios, del malogrado John Kennedy Tool, hace ya un puñado de años. Zambullirse en el mundo de Ignatius J. Reilly supuso una sucesión de hilarantes y magníficos ratos leyendo y recordando sus aventuras y desventuras.

Aquél entrañable personaje vivía una realidad propia con una lógica palmaria y razonamientos demoledores perfectamente urdidos. Claro que sólo cobraban sentido para él, alejándose de toda argumentación convencional. Era como si cambiase la perspectiva consensuada socialmente de las cosas, tornándola en otra totalmente personal, regida por su punto de vista único. Una versión moderna del personaje podría encontrarse en Sheldon Cooper, protagonista de la serie televisiva The Big Bang Theory. Ambos caracteres son brillantes, a la vez que tremendamente, infantiles y egoístas, sin la menor habilidad, ni preocupación, hacia la armonía de las relaciones con el resto de los mortales. De hecho, las personas con las que se relacionan son meros instrumentos para conseguir sus fines. No obra en ellos malicia o animadversión; sencillamente, esa forma sui generis de entender el mundo, condiciona también su percepción de las relaciones sociales.

Es más que posible que ni siquiera

lunes, 14 de octubre de 2013

Qué suerte vivir aquí.


Juan Fco. Martín.

Me siento afortunado. Tengo trabajo, que ya es difícil en España, me encanta lo que hago, la empresa y la gente con la que estoy.

Esto no significa que todos los días son buenos o exentos de complicaciones, al contrario, las dificultades son frecuentes y no siempre los resultados los esperados. Tampoco la disposición personal cotidiana es la mejor y surgen chispas en los momentos de tensión. Se trabaja con intensidad y, con frecuencia, bajo presión. Y, por supuesto, como ocurre con el 95% de asalariados, posiblemente el sueldo podría ser mejor.

¿A qué se debe entonces la rotunda afirmación inicial? Destaco dos factores: motivación y personas.