Compartir

Mostrando entradas con la etiqueta optimismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta optimismo. Mostrar todas las entradas

martes, 23 de junio de 2015

Un día de pesca.

Pescadoreli Clip Art

Por la tarde, camino del curso de marras al que me he referido en anteriores ocasiones, siempre me encontraba con la misma escena: en un scalextric de la autopista, al abrigo de la sombra producida por la misma estructura de hormigón y asfalto, un pequeño grupo de jubilados jugando a las cartas en una mesa playera en la que nunca falta bebida y comidaMientras, las cañas de pescar trabadas entre las piedras esperando a que los peces se decidan. Desconozco si se reúnen para pescar o aprovechan la excusa de la pesca para organizar las reuniones vespertinas y pasarlo en grande. Lo cierto es que transmiten una envidiable sensación de placidez y bienestar.


En contraste, reconozco que la trascendencia y exigencia del mencionado curso me ha tenido en tensión durante demasiado tiempo, posiblemente desde el primer momento. Aunque el resultado final ha sido positivo, la cantidad de horas dedicadas y el enorme esfuerzo han supuesto un notable desgaste personal. El sentido de responsabilidad podría manifestarse como en la fábula en la que el balsero

domingo, 10 de mayo de 2015

¡Oh cielos, qué horror!

Pin en Childhood Series 动画片 
A riesgo de parecer increíble, lo cierto es que de pequeño no teníamos móviles, videojuegos ni Internet, aunque tampoco los echábamos en falta. El entretenimiento multimedia lo proporcionaba la televisión, donde disfrutábamos con deleite de los dibujos animados como Heidi, Marco, Mazinguer Z, La abeja Maya, Los Pitufos…

También estaban los personajes de Hannah Barbera, entre ellos Leoncio y Tristón, un león y una hiena que caminaban, vestían y hablaban como humanos, con caracteres bien diferentes. Leoncio representaba al optimismo permanente y a la alegría, en tanto que Tristón se mostraba alicaído, temeroso y siempre veía la botella medio vacía. La mera imagen gráfica les describía: el uno erguido, con aplomo en los andares y la sonrisa de oreja a oreja, en tanto que el otro, encorvado, cabizbajo, y repitiendo continuamente el mantra “Oh cielos, que horror”.

Puede que los personajes no resulten populares actualmente, pero los encuentro de máxima actualidad. La forma de encarar las cosas, la mera actitud al levantarnos y comenzar el día, pueden ser una plena declaración de intenciones de gran trascendencia en los resultados de nuestros actos y en nuestra vida.

La actitud positiva,

domingo, 22 de diciembre de 2013

Una lección magistral.

Juan Fco. Martín.

En una reciente visita hospitalaria, coincidí con un matrimonio joven, por debajo de los 30, con el que compartí los temas de rigor en este tipo de contextos: motivos de la visita, salud de los enfermos, tiempo de permanencia en el hospital...

Se trataba de una pareja muy simpática y extrovertida, cuya naturalidad y tranquilidad al hablar de la discapacidad y graves afecciones padecidas en sus familias me sorprendió. Es más, me impresionó el despliegue que exhibieron de vitalidad, buen humor, excelente ánimo y convicción en los aspectos positivos de la vida, sin apartarse del realismo y gravedad de la situación.