Juan Fco. Martín.
Yo jamás me atrevería a luchar con él.
Por eso nadie recordará tu nombre (Troya, 2004).
Sobre el papel, el proyecto de negocio ilusiona en gran medida y es muy motivador. Lo diseñamos con esmero, incluso cariño, visualizando la acogida y el éxito que tendrá, así como la gran satisfacción que nos reportará, no exenta de esfuerzo. Requerirá invertir tiempo, dinero y trabajo, posiblemente, comprometiendo ahorros, rehipotecando propiedades o tirando de amigos y familiares que crean en nuestra iniciativa.
Pero, más allá de los aspectos técnicos y materiales, el emprendimiento también se manifiesta en cualidades y características personales (profesionalmente conocidas como competencias), esenciales para alcanzar los objetivos y mejorar los resultados. Puesto que, en esencia, todos somos emprendedores a escala, en tanto que ello implica desarrollar iniciativas y tomar decisiones sobre las mismas, dichas competencias son comunes a cualquier tarea que queramos realizar con éxito.